"Una obra típica más sobre el Holocausto que busca desesperadamente el Oscar" dice un crítico en la web. Qué suerte que tengo un gusto tan poco educado y tan simple que puedo ser muy feliz con lo que otros desprecian por ser kitsch o sentimentalista.
Hermosa. Y sí, sentimentalista. Sucede que, en general, a las personas las suele conmover el horror del holocausto. Vamos por buen camino, ¿no?
A.

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